25 de octubre de 2013

SOY RESPONSABLE DE MIS ACCIONES

(On the heights. Curran. 1909.)


“Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas”. Efesios 2:8-10. 

Me gusta mucho este pasaje de Efesios porque muestra con claridad el lugar que tienen las buenas obras en la vida de un hijo de Dios: Las buenas obras no pueden salvarnos, pero sí son resultado y evidencia de nuestra salvación. 

Son importantes, entre otras cosas, porque con ellas podemos hacer que callen los enemigos del evangelio y que glorifiquen a Dios (Ti. 2:7-8; 1 P. 2:12); por otro lado, si los incrédulos ven constantes obras reprobables en nosotros, tendrán argumentos en abundancia que los animarán a hablar mal no sólo de nuestra persona, pero de Dios mismo. Por eso es necesario que seamos congruentes y obremos de acuerdo a lo que decimos creer. 

Si participamos en obras que la misma Palabra de Dios condena como hablar mentira, decir malas palabras, desobedecer a los padres, faltar el respeto a nuestro cónyuge, vestir provocativamente, chismear, cometer fraude, dar soborno, etc., estamos siendo de tropiezo y propiciando la deshonra del nombre de Dios. 

Hacer buenas obras no es una opción, es una instrucción directa a los creyentes que se encuentra en repetidas ocasiones en la Biblia, dirigida tanto a la totalidad como a grupos específicos de la iglesia, por ejemplo:

- A las mujeres (2 Ti. 2:10).

- A los jóvenes (Ti. 2:6-7).

- A los ricos (1 Ti. 6:18).

- A la iglesia en persecución (He. 10:24).

- A todo el pueblo de Dios (Ti. 2:14). 

Y por si necesitáramos más ánimo para hacer buenas obras, tenemos que éstas ¡serán recompensadas! 

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”. 2 Corintios 5:10

El tribunal del que está hablando Pablo en este versículo, no es para determinar nuestro destino eterno, aquí les está hablando a personas salvas (compara éste pasaje con 1 Co. 3:13-15). En griego se usa la palabra 'bema' que en el contexto se refiere a la plataforma en la que los atletas eran premiados. 

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” Apocalipsis. 22:12. 

Todas nuestras acciones serán evaluadas. 

El juicio de éstas obras no incluye nuestros pecados porque éstos ya fueron perdonados Ef. 1:7. Se refiere a la distinción entre las actividades vanas, que no tienen valor eterno, y las buenas obras que trascienden a eternidad y serán recompensadas, ¡invirtamos en ellas! 

¿Cómo puedes prepararte para hacer buenas obras? Éstas son el resultado de la obra del Espíritu Santo en nuestra vida. Él usa la Verdad contenida en las Escrituras. La Biblia contiene la totalidad de la Verdad divina necesaria para la vida y la piedad. Conócela y obedécela. 

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. 2 Timoteo 3:16.